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TEMAS DE INTERÉS
Ajedrez y Literatura
Textos del Parque del AjedrezEn las paredes del Parque del Ajedrez, acompañan a los jugadores, en sus cavilaciones y en el vaivén de su pensamiento, algunos bellos textos referentes al ajedrez: EL AJEDREZ EN FRASES “Experimento un ligero sentimiento de pesar por todo aquel que no conoce el ajedrez. El ajedrez como el amor, y como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre”. S. Tarrasch
Goethe
Spielmann
Proverbio indio
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores.
las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores.
cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito.
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito.
reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada.
del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada.
(la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Escaleras de plata por la jungla y entre monos y tigres juegos de agua, rumor de sedas y murmullos sacros y serpientes de lenguas enjoyadas; el juego militar, ¿quién lo inventó, quién ideó sus maniobras vastas como los movimientos de los cielos sus idas y venidas por la escarcha?
la saciedad que sigue a la matanza, ni el estar a la vez en otra parte la garra que acaricia en la celada; sino los concertados movimientos de las criaturas en opuestas alas; y más aún, por el abismo inmóvil la carga inmemorial de las galaxias.
de inmensas aperturas delicadas de equilibrios ligeros como pétalos y el rico azar ardiendo en la balanza juego de contrapuestas jerarquías y de quites y burlas con la nada
apropiado a su ingénita altivez jugamos gravemente al ajedrez en el salón severo y ancestral.
las figuras chinescas que, tal vez en marfil comparable al de su tez labró un paciente artífice oriental.
cuando hacen avanzar alguna pieza tus dedos enjoyados y sutiles.
a un rendido corazón en jaque tus negros ojos como dos alfiles.
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